¿Alguna vez te has preguntado por qué el jugo de naranja es el rey indiscutible de la mesa del desayuno? No es café, no es leche; es ese vaso de color brillante que parece que siempre ha estado ahí.
Solemos pensar que beber jugo de naranja es una tradición milenaria o un instinto natural de salud. Pero la realidad es mucho más calculadora. No bebemos jugo de naranja por tradición; lo hacemos porque una empresa nos entrenó para hacerlo hace 100 años.
El problema de tener demasiada fruta
A principios del siglo XX, los agricultores de California tenían una crisis: sus naranjos producían demasiada fruta. En 1907, la oferta superaba la demanda por mucho. Las naranjas se consideraban un lujo o un postre para comer en gajos, y nadie quería tantas. Los agricultores estaban desesperados, llegando incluso a talar sus propios árboles para no perder dinero.
Necesitaban un milagro, y ese milagro llegó con nombre propio: Albert Lasker, un genio de la publicidad de la agencia Lord & Thomas.
La campaña que cambió el mundo: "Drink an Orange"
Lasker analizó el comportamiento del consumidor y descubrió algo simple pero poderoso:
Cuando una persona come una naranja, suele comerse solo una. Pero si la bebe, necesita dos o tres naranjas para llenar un vaso.
La solución no era buscar más gente que comiera naranjas, sino hacer que la misma gente consumiera el triple sin darse cuenta. Bajo la nueva marca Sunkist, lanzaron una campaña revolucionaria con el eslogan: "Drink an Orange" (Bébete una naranja).
El caballo de Troya: El exprimidor de 10 centavos
Pero había una barrera técnica: hacer jugo en casa era engorroso. Sunkist eliminó esa excusa de una jugada maestra.
Fabricaron un exprimidor de vidrio (el clásico con el cono en el centro) y lanzaron una promoción: podías comprarlo por solo 10 centavos si presentabas el envoltorio de las naranjas Sunkist.
La estrategia fue un éxito rotundo:
Se vendieron millones de exprimidores.
El "electrodoméstico" se convirtió en un estándar en las cocinas americanas.
El consumo de naranjas se disparó un 400% en los años siguientes.
De Marketing a "Medicina"
La jugada final llegó con la ciencia. Con el descubrimiento de la Vitamina C y el temor a las pandemias de gripe en las décadas siguientes, Sunkist aprovechó para posicionar su jugo ya no solo como algo delicioso, sino como una necesidad médica diaria para evitar enfermedades.
Así que, la próxima vez que te sirvas ese vaso de jugo por la mañana, recuerda: estás participando en una de las campañas de marketing más exitosas de la historia, diseñada para salvar a los agricultores de California en 1907.
¡Salud! 🍊