Sandía amarilla cultivada en Jalisco, seleccionada por su pulpa de color amarillo intenso, textura firme y elevada jugosidad. Fruta refrescante de sabor dulce y perfil suave, apreciada por su apariencia poco común y excelente presentación en mercados frescos.
Propiedades organolépticas
Cáscara verde con franjas claras u oscuras, dependiendo de la variedad. Pulpa amarillo brillante. Textura firme, crujiente y muy jugosa. Aroma fresco y afrutado. Sabor dulce, refrescante y de baja acidez, con ligeras notas de miel.
Usos sugeridos
Ideal para consumo en fresco, aguas frescas, jugos, smoothies, ensaladas, coctelería, postres, catering, decoración gastronómica y aplicaciones en foodservice.
Formato
Granel por kilogramo (GRL). Fruta seleccionada por uniformidad, firmeza, color interno y excelente presentación comercial.
Conservación y almacenamiento
Mantener entre 10 y 15 °C en áreas frescas y ventiladas. Una vez cortada, conservar refrigerada entre 2 y 4 °C y consumir preferentemente en pocos días.
Criterio de frescura
Frutos firmes, cáscara íntegra, color exterior uniforme y pulpa amarilla brillante, sin grietas, golpes, zonas acuosas o signos de sobremaduración.
Origen
Jalisco, México.
La sandía amarilla pertenece a variedades de Citrullus lanatus seleccionadas por presentar pulpa amarilla en lugar de roja. Su color se debe a una menor acumulación de licopeno —pigmento responsable del rojo en las sandías convencionales— y a la presencia predominante de carotenoides amarillos, como el betacaroteno y las xantofilas. Esta característica es completamente natural y proviene de la genética de la variedad, sin alterar su dulzor, jugosidad ni forma de consumo.