Naranja amarga fresca (Citrus × aurantium), cítrico tradicional caracterizado por su perfil intensamente ácido y amargo, con alto contenido de aceites esenciales aromáticos en la cáscara. No es una fruta de mesa; su valor radica en su uso culinario, aromático e industrial.
Propiedades organolépticas
Pulpa de acidez marcada con notas amargas equilibradas, aroma cítrico profundo y complejo. Cáscara gruesa y rugosa, rica en aceites esenciales, con poros visibles. Jugo fragante, menos agresivo que el limón, pero de mayor complejidad aromática.
Usos sugeridos
Ingrediente esencial en cocina regional y tradicional. Utilizada para marinar carnes, aportando acidez y aroma sin dominar el sabor. Base de preparaciones emblemáticas como la cochinita pibil y el pollo en escabeche en el sureste mexicano, así como el mojo criollo caribeño. En Europa se emplea para mermeladas de naranja amarga por su contenido natural de pectina. También se utiliza en bebidas, salsas, conservas y aplicaciones artesanales.
Formato
Producto a granel (GRL). Fruto de tamaño medio a grande, con piel más gruesa que la naranja dulce. Puede comercializarse con color verde-amarillo a naranja intenso, dependiendo del punto de madurez y del uso previsto.
Conservación y almacenamiento
Conservar en lugar fresco, seco y bien ventilado. Temperatura recomendada entre 8 y 12 °C. Evitar humedad excesiva para preservar la integridad de la cáscara y sus aceites esenciales.
Criterio de frescura y selección
Frutos firmes, pesados para su tamaño, con cáscara íntegra, porosa y aromática. Sin golpes, moho ni deshidratación excesiva.
Origen
Guanajuato, México.
La naranja amarga es ampliamente utilizada como portainjerto en citricultura por la resistencia de su árbol a plagas y condiciones adversas, además de ser una fuente clave de aceites esenciales para perfumería y aplicaciones tradicionales.